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Patones desde Cotos

by en 07/09/2014

ASISTENTES:    Alfredo, Berto, Kike, Bob, Santi, Víctor, Luisan, Fernando, Iván.

luz Kike Salida desde Cotos. 7.00 am.:

Tal y como acordamos, allí nos presentamos los cinco que habíamos decidido salir hacia Patones a las 7 de la mañana, más la incorporación en el último momento de Víctor, cuyos  remordimiento le impidieron conciliar el sueño una vez despierto y se vino en el mejor momento.

Los focos de 20.000 candelas no nos habían llegado a tiempo y tuvimos que salir con lo que teníamos, las linternas CEGASA que antaño usaran nuestros padres en las noches cuando se producían apagones en la urbanización. Allí estábamos preguntándonos si algún día no adelantaríamos la hora de salida a las 6.00, pero sin decirlo, no fuera que hubiera alguno que soltara la temible frase: A que no hay…

hermanamiento al amanecer

Salimos con precaución siguiendo la estela de nuestro sherpa Berto, que conocía con detalle cada vereda que teníamos que coger.  Al rato de salir, comenzó el resplandor del sol y nos inundó a todos un sentimiento de hermanamiento con la naturaleza y con el prójimo, que hacía que permaneciéramos atónicos contemplando el espectáculo, pero decidimos que debía esperar a más adelante, ya que Alfredo, Luisan y Fernando acudirían a Patones y no podíamos demorarnos.

A pesar de que descendimos por una bajada no sin dificultad, con piedras, ramas, cárcavas y apenas luz, las sensaciones fueron fantásticas, pues fiándonos cada uno del compañero que teníamos delante y siguiendo  su rodada bajamos a una buena velocidad, con esa mezcla de peligro y emoción que nos embriaga a todos.

Tras llegar a Torrelaguna, tomamos un camino que se convirtió en senda, con rápidas subidas y bajadas, como toboganes, a la que añadimos un par de bajadas muy empinadas a la llegada de Patones que nos hechizó a todos.

Al llegar al bar, a eso de las 8 no teníamos muy claro si pedir unos Gin tonics o unos cafés con porras y churros y claro…por el balance energético, más que por otra cosa, cayeron estos últimos. Al rato acudió el resto y cuando nos disponíamos a salir, encontramos el problema que le había molestado tanto a Santi. Resultó que el fallo al cambiar no era producido por el cambio, si no por un eslabón a medio partir que tuvimos que cambiar (bueno, Santi, con esta ya van dos…).

foto salida Patones 5

El comienzo, por encima de la tubería del Canal, hizo que nuestros muslos se prepararan para la buena subida del Pontón de la Oliva, desde donde arranca. Un poco rollo subir las bicis por las vallas, pero sin duda merece la pena por el entorno. Al pie de la presa todavía recuerdo la conversación con la abuelita.

-Señora, ¿nos hace una foto?

-Y ¿para qué la queréis?…

-Para…enseñárselas … a nuestras mujeres…

Todavía tuvimos el respeto de aguantarnos unos segundos y echar las tripas de la risa

.Ponton Oliva

Decía que esta subida, aunque no es dura, lleva un rato, pero sin duda merece la pena por lo espectacular de la trialera que se baja a continuación. Para mí una de las más bellas y divertidas sin lugar a dudas. Al llegar al camino forestal continuamos por el camino de en frente, evitando el que sale por la izquierda que es sin duda mucho más duro. A pesar de ser ascensión se hace bonita por el paraje y porque permite cierta cancha para probarnos a nosotros mismos. Una vez llegada a la cima, comienza una vertiginosa bajada muy divertida, para desembocar en una rampa con gran pendiente y llena de piedras en la que tuvimos que tener cuidado para no bajar rodando. Bueno, alguno rodó un poquito.

Carrera hacia el agua

A partir de aquí la senda entre el bosque es muy  agradable, pero lo más espectacular es la presa, la presa bautismal, testigo de varios bautizos y muchos más que le quedará por ver. Cómo no, dimos por hecho que tocaba lo que tocaba, así que sin ni siquiera mencionarlo, al agua de cabeza, a pesar de lo gélida que estaba y que hacía que se nos cortara la circulación. Nos dio mucha rabia que Jorge “Dinamita” se lesionara el domingo anterior, una mala suerte con posible rotura de menisco, pues esta ruta estaba programada para hacerla con él. “George, ésta va por ti”.

Me permito no poner la foto con tu maillot que luego todo se sabe… A cambio pongo esta antigua que he encontrado en internet que parece bastante neutra y los tipos son muy similares a nosotros.

 

En fin, unas risas muy sanas y un refresco para el cuerpo que nos sentaron muy bien. Si por algo decimos que lo mejor de esta ruta es el baño.

Una vez ya montados en nuestras bicis, disfrutamos de nuestra compañía antes de la subida, en donde cada uno sobrellevó como pudo el esfuerzo, unos mejores que otros. En mi caso poca bici en el verano y buena vida hicieron que me costara más de lo habitual. En cambio, hay que hacer mención especial al pequeño Alfredo, que llegó como sin esfuerzo. Y ya le decimos a su padre, que lo de este “niño” es cosa seria.

Después de llegar al punto de encuentro tomamos la trialera que nos lleva a la carretera y de allí a Patones, en donde unos cuantos nos subimos a los coches y otros valientes continuaron hasta Cotos: Kike, Bob y Santi. (sesenta y pico km).

Presa La Parra tras baño (2)

Balance: espectacular, gran dosis de adrenalina, salida técnica y disfrutona, con baño incorporado, prácticamente insuperable.

Un abrazo a todos y espero veros pronto:

Iván Rubio

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